

En la vida como en el tetris si encajas desapareces
Soy Walter Pastor,
canario de la Gran Canaria, mitad asturiano mitad alemán.
Desde muy pequeño me gustó manejar el cotarro.
Suena bonito, pero la vida se empeñó en demostrar, a mi carácter y seguridad, que no siempre se puede tener la razón, ni salirte con la tuya.
Como quería mucho a mis amigos, y no podía seguir esa dinámica, desde muy joven empecé a buscar respuestas donde realmente se encuentran.
En uno mismo.
En el camino del autoconocimiento.
Me obsesioné por pulir esas aristas que a veces cortaban.
Y en ello sigo al borde de los 50.
Soy ingeniero industrial, retirado.
Actualmente emprendo en el sector educativo con un colegio internacional y un centro de educación infantil en inglés.
Emprendí durante años en el sector inmobiliario y en el financiero.
Mi última aventura ha sido en el café. Industria interesantísima pero que empezó torcida y terminó peor.
De esas experiencias que te enfrentan a todo lo malo que puedes imaginar, pero que sirven para tomar conciencia de lo afortunado que eres.
Un socio que te engaña, piratas de todo tipo, incluso un secuestro burundanguil en Colombia de los que sales con la sensación de volver a nacer.
Salió todo al revés pero aprendí mucho más que en cualquiera de los másteres que he hecho en mi vida.
Además de todo este rollo, me encanta el mar y la montaña.
El mar lo tengo abandonado, pero pasé mi infancia, adolescencia y juventud regateando y compitiendo por el país y también fuera de él.
Esto me permitió conocer a mi mujer.
Por tanto, puedo decir y digo, que la vela ha sido el deporte de mi vida.
¡Y como me forjó el carácter!
Competir con frío y viento extremo cuando apenas pesas 30 kilos te enseña desde muy niño que eres mucho más capaz y resistente de lo que parece.
Algo capital para triunfar y sobretodo para fracasar y volver a intentarlo.
Años más tarde y ya siendo padre, la montaña, el trail running y la ultradistancia se convirtieron en mi pasión.
¿Que hay mejor para conocerte que pasar contigo mismo más de 30 horas corriendo montaña arriba y montaña abajo cruzando 3 países durante 170 kms?
Esta ha sido mi dinámica lúdico festiva los últimos 10 años.
De maratón en maratón apretando mis marcas y de ultra-trail en ultra-trail explorando mis límites.
Convertí mi vida en un laboratorio. Exploré los márgenes. Probé de todo. Lo que en el zen llaman el camino medio.
A base de estudiar y de darme golpes fui construyendo mi propio criterio.
Para que no dependa de la opinión de tu cuñado, ni de un comité de expertos.
Y sigo puliéndolo, porque hoy no eres el mismo que ayer ni tampoco que el de mañana.
En algún momento entendí que las respuestas siempre están en ti. Lo que pasa es que para encontrarlas necesitas herramientas, y esas no te las van a dar a cucharadas.
Hay que ir a buscarlas.
Creo firmemente que la vida no va de hacer lo que te apasiona, sino de apasionarte con todo lo que haces.
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